Filipinos asedian helicópteros estadounidenses, la ayuda empieza a fluir

Por Aubrey Belford

CABUNGAAN, Filipinas (Reuters) - Asediados por pobladores hambrientos, helicópteros militares estadounidenses dejaron caer paquetes de ayuda en áreas remotas de la zona que fue arrasada por el tifón en el centro de Filipinas, mientras los supervivientes del desastre se congregaban en iglesias destruidas el domingo para rezar por su incierto futuro.

Filipinas afronta una enorme tarea de reconstrucción tras el paso del tifón Haiyan, que dejó al menos 3.974 muertos y 1.186 personas desaparecidas, mientras varias comunidades aisladas aún no reciben suficiente ayuda pese a un gigantesco esfuerzo de alivio internacional.

Las autoridades filipinas y agencias de ayuda internacional afrontan una creciente crisis humanitaria, y se estima que la cantidad de personas desplazadas por la catástrofe es cercana a los cuatro millones, en vez de las 900.000 consideradas a finales de la semana pasada.

El presidente Benigno Aquino, que no pudo prever la magnitud del desastre y ha sido criticado por algunos por la respuesta a veces caótica, visitó zonas afectadas el domingo. El presidente trató de desviar de nuevo la culpa por los problemas a las autoridades locales, cuyas preparaciones no fueron suficientes, dijo.

En Guiuan, una ciudad costera fuertemente azotada en la provincia oriental de Samar, elogió al alcalde de la ciudad por realizar una evacuación adecuada que limitó las muertes a menos de 100, marcando un contraste con otras ciudades.

"En otros lugares, prefiero no hablar de ello. Como su presidente, no puedo enojarme incluso si ya estoy molesto. Simplemente lo sufriré con un estómago ácido", dijo Aquino. "Hasta estar satisfecho con lo que veo, estaré aquí por un tiempo", sostuvo.

Aunque los paquetes de ayuda comenzaron a llegar a zonas remotas, muchos de ellos transportados en helicópteros que llegaron en el portaaviones USS George Washington, Naciones Unidas dijo que había residentes que aún pasaban hambre en algunas provincias montañosas. También dijo que había información "limitada" de varias localidades en el oeste de la región Visayas, y que un 60 por ciento de la gente en ciudades del noreste de la provincia de Capiz necesitaban apoyo alimentario.

"Sigo preocupada por la salud y bienestar de millones de hombres, mujeres y niños que siguen necesitando ayuda con desesperación", dijo la jefa humanitaria de la ONU en un comunicado.

El riesgo de enfermedades respiratorias, cutáneas y diarrea era muy alto y los hospitales y centros de salud presentaban grandes daños.

"Ha llovido mucho por lo que todo está mojado. La calidad del agua no es suficiente", dijo a Reuters Jean Pletinckx, a cargo de la respuesta de Médicos Sin Fronteras a Haiyan.

"En Guiuan, la ciudad está completamente destruida. No quedó nada. Todo está roto. El hospital está en el suelo", describió.

(Información de Stuart Grudgings; Traducido por Nadia López en la Redacción de Santiago de Chile. Editado por Emma Pinedo en Madrid)

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