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Cuando el mando de la Wehrmacht proporcionó metanfetaminas a sus soldados

La Wehrmacht proporcionó metanfetaminas a sus soldados (Wikimedia Commons)De sobra es conocida la obsesión que tuvo Adolf Hitler en crear una sociedad en la que los alemanes tuviesen unos buenos genes, fuese compuesta por personas de raza aria y con una única religión, rozando todo ello un modelo de vida cuasi perfecto.

Pero no solo esa exigencia la tenía para los ciudadanos, sino que también la quería para cada uno de los miembros de su gobierno o del ejército.

Además de estar combatiendo en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados pertenecientes a la Wehrmacht debían realizar unos agotadores entrenamientos de altísimo nivel, los cuales les dejaban exhaustos y con un gran cansancio físico.

Debían ser los mejores y rendir al máximo, por lo que los médicos al servicio del Tercer Reich trabajaban para aportar a los jóvenes soldados todas aquellas vitaminas y fármacos necesarios para que estos estuviesen más cerca de convertirse en superhéroes que en seres humanos corrientes.

Durante la IIGM los soldados nazis consumieron la metanfetamina Pervitin (Wikimedia Commons)Se comenzó a experimentar con un reducido grupo al que se le suministraba todo tipo de drogas sintéticas en busca de un máximo rendimiento y la aparición del Pervitin, una metanfetamina desarrollada y comercializada por la compañía Temmler Werke, hizo que ésta se convirtiera en la ‘píldora milagrosa’ que conseguiría que los soldados acabasen siendo los superhombres que tanto anhelaba el Führer para su gran proyecto de nación.

Se les comenzó a suministrar dosis de dos pastillas, con las que la resistencia de cada uno de ellos aumentaba considerablemente, además de dotarlos de una buena atención y hacer que el sueño y cansancio les desapareciese. En algunos casos específicos se llegó a doblar las dosis, consiguiendo eliminar la necesidad de dormir durante más de 24 horas.

Pero al igual que los científicos a sueldo del gobierno nazi habían experimentado muchísimo sobre los beneficios que producía la ingesta de metanfetaminas, obviaron o no tuvieron la misma atención para estudiar los efectos secundarios que esta producía, dándose múltiples casos de paranoias, ansiedad y síndromes de abstinencia entre un buen número de soldados adictos al Pervitin.

Esto provocó que otros muchos comenzasen a consumir alcohol, como un revulsivo más a ese eufórico estado en el que se encontraban tras ‘doparse’. Algo que terminó yéndose de las manos de los responsables médicos de los militares.

Al mismo tiempo, otros equipos de investigadores seguían probando nuevas drogas con personal voluntario (mayoritariamente estudiantes universitarios), para después suministrárselo a los soldados en el frente.

Leonardo Conti, Ministro de Salud del Reich, prohibió el suministro de metanfetaminas a los soldados (Wikimedia …Leonardo Conti, Ministro de Salud del Reich (Reichsgesundheitsführer), tras examinar una serie de informes que detallaban las graves consecuencias que estaba causando el consumo de drogas sintéticas y alcohol en los miembros de la Wehrmacht, decidió redactar un informe en el que desaconsejaba el suministro y prohibía el consumo de Pervitin u otras sustancias, tal y como quedó recogido en la Ley del Opio aprobada por el propio Conti el 1 de julio de 1941.

Pero ya era demasiado tarde y los resultados, en forma de mayor rendimiento entre los soldados, hizo que muchos mandos hicieran oídos sordos a la nueva normativa y siguieran suministrando metanfetaminas a sus hombres.

Mientras, en los laboratorios farmacológicos alemanes se seguía investigando y produciendo nuevas drogas.

La IIGM iba avanzando y, tras la cruenta batalla de Stalingrado, los nazis no conseguían resultados satisfactorios para dominar Europa, por lo que algunos sectores del ejército presionaron para que los soldados recibieran una mayor dosis de Pervitin que mejorase su rendimiento en un 200%, triplicándose las dosis en algunos casos.

En 1944, el farmacólogo Gerhard Orzechowski presentó una nueva droga sintética a la que bautizó como D-IX, la cual contenía 5 mg de cocaína, 3 mg de Pervitin y 5 mg de Eukodal (un analgésico a base de morfina).

Se empezó a experimentar con la D-IX en miembros de la tripulación de un par de submarinos de la Kriegsmarine (Marina de guerra), pero, afortunadamente, el fin de la guerra estaba próximo y se abortó dicho experimento, que podría haber llevado unas nefastas consecuencias a aquellos que la probaron, en caso de haberse prolongado el consumo.

Cabe destacar que, en 1940, a los 20 años de edad, uno de los soldados nazis que consumió metanfetaminas durante la guerra fue Heinrich Böll (célebre escritor que en 1972 ganó el Premio Nobel de Literatura). Según develó el semanario alemán 'Der Spiegel', Böll mandó varias cartas a su familia en las que les pedía que le enviaran Pervitin, el cual le ayudaba a mantenerse en alerta.

Fuente: Yahoo! España/Cuando el mando de la Wehrmacht proporcionó metanfetaminas a sus soldados

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