Mafleen/Flickr
Aunque tradicionalmente el éxito de un restaurante está garantizado por su menú o el nombre de su chef, hay otros con tanto carácter, como el Gajumaru de Okinawa (Japón), también conocido como "el restaurante del árbol" que —además de complacer a sus visitantes por su especialidad (shabu-shabu)— se convierten en landmarks por la originalidad de su arquitectura.
A unos 20 metros del suelo, sobre un enorme baniano (higuera de Bengala) y con vista a la bahía de Naha, Gajumaru satisface una de las grandes fantasías infantiles: escaparte con los amigos a un refugio íntimo y acogedor en lo alto de un árbol. Aunque en realidad es una reproducción hecha en concreto y cubierta de vegetación natural, lo que llama la atención es la presencia de un majestuoso árbol abandonado en medio de una transitada arteria de la ciudad (50 Ōnoyama Kumoji).
Mafleen/Flickr
Al local se accede desde el lote de parqueo en la parte posterior, mediante un elevador enmascarado en una de las ramas, o a través de una escalera de caracol en uno de sus costados. La vista panorámica desde sus ventanas o espaciosas terrazas es fascinante, casi surrealista. Atrapado entre las ramas del árbol, como si el restaurante descansara sobre la mano de un dios, las vistas, los ruidos y el movimiento de la ciudad a sus pies son evidentes, pero parecen estar a kilómetros de distancia. Además, las apacibles aguas de la bahía de Naha son el escenario ideal para cualquier restaurante —mucho más si está en lo alto de un árbol— recordando a los visitantes la belleza natural que alguna vez existió y aún rodea esta hermosa ciudad.
Kirainet/Flickr
La idea original de este establecimiento sui géneris, por el que han pasado ya varios restaurantes, alude a una leyenda de la mitología de Okinawa, donde se cuenta que los banianos están habitados por criaturas sobrenaturales: los Kijimunas, pequeños duendes de cabello rojo que forman parte de la tradición folclórica local y cuyas estatuillas se encuentran dispersas por toda la ciudad, también reciben y despiden a los comensales de Gajumaru.
